El eco del mallete del juez aún resonaba en mis oídos cuando salimos del tribunal. *"Cadena perpetua. Sin derecho a fianza ni apelación. "Las palabras flotaban en el aire como una liberación, como el fin de una pesadilla que había durado demasiado tiempo.
Rowan me tomó la mano y la apretó con fuerza mientras caminábamos por el pasillo de mármol. La luz del sol se filtraba a través de los ventanales, y por primera vez en meses, sentí que el peso del mundo comenzaba a aligerarse sobre mis hombros