Génesis
En cuanto veo a la anciana cruzar el umbral del castillo detrás de Cassian, sé quién es.
No porque la haya visto antes despierta.
No porque alguien me la haya descrito.
Lo sé por el mismo lugar de mi cuerpo desde donde siento al bosque cuando me mira.
Esa mujer viene envuelta en pieles oscuras, con el cabello blanco cayéndole como humo viejo sobre los hombros y unos ojos claros, amarillentos, demasiado vivos para alguien que parece tallada por siglos de frío. Camina despacio, pero no co