Cassian
No se levanta cuando nos ve.
Solo alza la barbilla.
—Tardaron —murmura.
No pierdo el tiempo.
—Ayúdala.
La vieja ladea la cabeza.
—Ni siquiera saludas.
—No vine a saludarte.
Lucien da un paso a mi lado.
—Él se pone peor cuando ama a alguien.
La palabra me enciende por dentro.
No por vergüenza.
Por lo cerca que está de algo que todavía no quiero darle a nadie.
La anciana sonríe apenas.
—Ya lo vi.
La mirada que me lanza entonces me atraviesa de un modo que no me gusta. Como si hubiera olid