Genesis
La respuesta llega rápida. Firme. Casi como una presión que se expande de adentro hacia afuera.
Lo siento tan claro que me cuesta respirar.
No sé si me escucha.
No sé si me entiende.
Pero cada vez estoy más segura de que me reconoce.
Que sabe cuándo hablo con él.
Que siente cuándo mi miedo cambia de forma y se convierte en otra cosa.
La puerta vuelve a abrirse.
Me giro demasiado rápido.
Helena entra con la tensión todavía pegada a los hombros y un pequeño cuchillo en la mano. No parece