Genesis
Lucien respira hondo.
Demasiado hondo.
Como si pudiera oler algo más allá de mi perfume, de mi miedo, de mi sangre.
—Va más adelantado de lo que pensé —murmura.
El terror me sube recto por la espalda.
—No hables de él como si yo no estuviera aquí.
Lucien vuelve a sonreír.
—Eso intento precisamente. Hablar contigo, Génesis. Porque a diferencia de mi hermano, yo no subestimo cuánto puedes entender.
No sé si me halaga o me insulta. Con él, seguro son ambas.
—Si viniste a sembrarme más mied