Cassian
Desde que encontré a Lucien dentro de la habitación de Génesis, no vuelvo a respirar igual dentro de mi propio palacio.
Nada está quieto.
Ni el consejo.
Ni Selene.
Ni el niño.
Mucho menos yo.
Isolde me lo dice antes del amanecer, en la sala pequeña del ala médica, con ese tono suyo que siempre suena demasiado sereno para las noticias que trae.
—Ya no puedes seguir tratándolo como un embarazo extraordinario —dice, sin levantar la voz—. Ahora estás frente a una aceleración real.
Miro el in