Génesis
—¿Qué significa eso de que ha vuelto a cambiar? —pregunto, y mi propia voz me suena ajena.
Isolde no responde de inmediato.
Cassian sigue frente a mí, demasiado cerca, demasiado quieto, con el eco de su mano todavía ardiéndome sobre el vientre aunque ya no me toque. Helena permanece junto a la puerta, rígida, alerta. Y en medio de los cuatro, la tensión se estira como un hilo que está a punto de romperse.
—Isolde —insiste Cassian, más duro.
La anciana me mira a mí antes que a él, y eso