Cassian
—La noche del nacimiento no era un solo niño. Eran dos.
No sé si el bosque sigue respirando.
No sé si la laguna negra sigue ahí.
No sé si Lucien continúa a mi lado o si el mundo entero se acaba de romper en un sonido que solo yo puedo oír.
Dos.
La palabra me revienta dentro del pecho como una segunda herida.
Klaus no nació solo.
Mi hijo no llegó solo al mundo.
Hubo una niña.
Mi hija.
La niña de los sueños.
La que miraba como Klaus.
La que Selene acaba de llevarse delante de mí.
La vieja