Génesis
Los días empiezan a parecerse entre sí, pero no de la forma tranquila en que debería ocurrir con una madre y su hijo.
No.
Mis días tienen el ritmo de una transformación que todavía no termina del todo, de un castillo que finge calma mientras esconde colmillos en cada sombra y de un niño que crece demasiado rápido para darme tiempo de acostumbrarme a nada.
Klaus Velmont Night ya no parece el mismo bebé que sostuve, temblando y cubierta de sangre, la primera noche en la cabaña del bosque.