Sofía
Hay una línea invisible entre extrañar a alguien y necesitarlo. Y durante estas semanas, he cruzado esa línea tantas veces que ya no sé en cuál de los dos lados estoy.
Lo único que sé, con una claridad que quema, es que Alexander sigue dentro de mí como una herida que se niega a cerrar.
Su ausencia es como una sombra larga, pegajosa, que se arrastra por los rincones de esta casa vacía donde intenté comenzar de nuevo. Y fallé. Porque esta no soy yo. Esta mujer temblorosa, que se encierra c