Alexander
Dicen que el tiempo lo cura todo.
Mentira.
El tiempo solo convierte las heridas abiertas en cicatrices con memoria.
Han pasado cinco días desde que Sofía se marchó. Cinco noches sin su voz. Cinco amaneceres donde mi cama es demasiado grande y mi pecho demasiado pequeño para contener todo lo que me está carcomiendo.
No saber dónde está me enloquece. Porque con ella no se trata solo de amor o deseo, se trata de esa maldita certeza de que, si algo le pasa, no podré sobrevivir a mí mismo.