CAPÍTULO 1: LA FAMILIA PERFECTA Y LA NIÑA INVISIBLE
Desperté con el aroma de café y pan dulce desde la cocina. Eran las 9 de la mañana del 15 de agosto —el día de la graduación de Valeria de la universidad. Mi hermana mayor, la que todo el mundo llamaba "la perfecta Valeria": rubia con flequillos suaves, ojos azules como el cielo de Asunción en primavera, alta y delgada, con una sonrisa que iluminaba cualquier lugar. Yo era Cami, la pequeña: 20 años, morena con pelo rizado que nunca se arreglab