Los meses siguientes al regreso de Marco a prisión pasaron en un flujo de trabajo y crecimiento, mientras el Refugio Renacido se consolidaba como un hogar seguro para niños con poderes. El edificio, ahora restaurado y lleno de vida, contaba con salones de terapia, talleres de desarrollo de habilidades y un jardín amplio donde los jóvenes podían practicar sus poderes en libertad, guiados por Ana, Carlos y el Dr. Ruiz. Yo me había convertido en coordinadora de búsqueda y rescate, acompañada de El