El mar de Mar de Lirios susurraba contra las rocas mientras el sol bañaba el jardín de Catalina, donde Liam, de tres años, corría entre los lirios blancos y rojos, sus ojos grises brillando con curiosidad. Había pasado tres años desde que nació, y Catalina veía en él el reflejo de Brennan, pero también la promesa de un futuro libre de traición. La tienda El Lirio Sangriento seguía creciendo, y el centro comunitario ahora atendía a cientos de jóvenes víctimas de abuso, con Catalina, Sofía y Juan