Yo soy Luis, y desde que Ramón empezó con sus amenazas, no he parado de preocuparme por Catalina y Martín. Veo a Catalina temblar cada vez que suena el celular, a Martín mirar por la ventana con miedo — y me duele en el alma. Pero también sé que tengo que ser fuerte para ellos, ser el refugio que necesitan.
Un día, después de instalar las alarmas y las cámaras en la casa, decidí hacer algo para alegrarlos. Había escuchado a Martín decir que nunca había visto la playa — vivíamos a dos horas de l