Dos meses después de la casa de las montañas, la vida en Aetheria había vuelto a la normalidad — pero nuestra vida, la de los tres, era completamente diferente. Lina había quitado el yeso del brazo y volvía a trabajar en la empresa, más fuerte que nunca. Elara había empezado a estudiar diseño — algo que siempre había querido hacer, pero que nunca tuvo oportunidad. Y yo... yo había aprendido a dejar ir la rabia y a disfrutar del presente.
Una mañana, llegué a la empresa temprano. El despacho est