Un mes después de la boda de Cinnia y Torvin, la alianza vivía un período de gran prosperidad. Los intercambios comerciales con los humanos fluían sin problemas, los guardianes habían construido nuevas forjas que producían herramientas de calidad superior, y las escuelas de Lyra y Dánae contaban con más estudiantes que nunca.
Sin embargo, un día, Rían llegó corriendo a la fortaleza del Alba Rojo con noticias preocupantes:
—Cinnia, Torvin —dijo entre jadeos—. Hemos encontrado algo en las caverna