CAPÍTULO 4: EL FIN QUE ES UN PRINCIPIO
Volví a la ciudad central de la Luna Roja al amanecer. Mi padre Tomás me espera en el porche de la casa, con una sonrisa en la cara. —Lo sé —dice, antes de que yo hable. —Has corrregido el error de los alpha.
—No yo sola —digo, sentándome a su lado. —Diego, Sofia, Adrián... ellos mismos lo corrigieron. Yo solo se lo recordé: que el poder de un alpha no es estar arriba solo, sino ayudar a los demás a subir contigo.
La luna roja aparece en el cielo, brilland