CAPÍTULO 5: EL CENTRO DEL VALLE OSCURO
Llegamos al Valle Oscuro al amanecer, con un camión lleno de herramientas y madera. Diego, Sofia, Adrián y yo —junto a veinte lobos más que se ofrecieron a ayudar— empezamos a trabajar desde el primer momento. El sol brilla sobre las tumbas de Elisa, y las flores que plantamos hace unos días ya empiezan a brotar.
—¿Dónde lo construimos? —pregunta Adrián, mirando el terreno.
Yo miro hacia el lugar donde estaba la fortaleza —ahora solo hay tierra fresca y pi