La mañana siguiente, Sofía se despertó en una habitación nueva —grande, con paredes de color crema, una cama doble con mantas suaves y una ventana que daba al jardín de rosas negras. No le costó acordarse de lo que había pasado: la traición de Martín y Camila, la propuesta de Diego, su decisión de casarse para vengarse. Se levantó, se miró al espejo y vio a una mujer diferente —no la misma Sofía crédula y llena de amor, sino una mujer con los ojos llenos de determinación.
Jorge, el conductor, l