El día siguiente, el sol brillaba sobre Aetheria, pero el aire seguía frío. Estaba en mi nuevo despacho — el de papá — revisando documentos cuando Lina entró. Traía café negro, exactamente como me gustaba.
“Gracias”, dije.
“De nada.” Se quedó de pie, mirando las ventanas. “Escuché rumores. Kael está reuniendo sus hombres.”
“Ya lo esperaba.”
“¿Tienes plan?”
“Venganza paso a paso. Primero, la empresa. Luego, la verdad sobre papá.”
Elara entró entonces, con un carpeta en la mano. Vestido gris, pel