—Estoy bien, no te preocupes. Mira, ella es mi mamá— la niña señala a Francesca y Sofía retoma su compostura, mira a Francesca y pasa saliva.
—Buenos días, señorita— saluda. —Disculpen, debo alistar a los niños para llevarlos a la escuela— dijo tomando a Chiara de la mano.
—No iremos a la escuela por orden de nuestro padre, solo por hoy— dijo Michelle y Francesca no le agrada para nada el cariño que sus hijos le han tomado a la niñera Sofía.
—Entiendo... Iré a organizar la habitación de ca