Di Napoli quería decirle luego a Chiara, ya que ella es más sentimental. —¿Mamá está en casa?— vuelve a preguntar y sus dos ojitos brillan de ilusión.
—Sí— responde Michelle. —Nuestra madre ya regresó de su importante misión de salvar a los animales— habla con sarcasmo.
—¡Quiero verla, papá!— la niña se emociona.
—Mañana... Por ahora descansa, ¿bueno?
—Sí, papito, lo que tú digas— mira a su hermano con una gran sonrisa y sus ojos llorosos.
—Michelle, duerme en el mueble, es cómodo.
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