Francesca se queda pasmada al escuchar todas las palabras de Leonardo.
—Perdóname —dijo con tristeza—. Te pido perdón, mi amor. Jamás me olvidé de ti, jamás. En mis pensamientos siempre estabas tú, cariño, y nuestros hijos… Luego no sabía cómo volver y darte la cara. Sé que no me crees —solloza—. No sabes cuánto lamento haberme perdido de los mejores momentos junto a nuestros hijos. Pero aún estoy a tiempo, por favor —se acerca y se arrodilla ante él—. Quiero recuperarte, aún te amo, aún me ha