El viento soplaba con una fuerza casi ceremonial, levantando hojas secas que giraban a mi alrededor como si fueran llamas doradas. El cielo estaba cubierto por nubes espesas que dejaban filtrar apenas un rayo pálido de luz. Había algo sagrado en el ambiente, algo antiguo… y me estremecía.
Kian me acompañó hasta la entrada del Círculo de las Raíces, un claro custodiado por los chamanes de la manada. Nadie que no tuviera sangre destinada podía atravesar esa barrera natural sin ser consumido por e