El viento soplaba con fuerza entre los árboles, trayendo consigo aromas que hablaban de furia, orgullo y desconfianza. El claro donde se alzaba el salón comunal de piedra estaba custodiado por los centinelas de mi manada. Todos sabían que hoy no era una reunión común.
Los Alfas aliados habían respondido a mi llamado.
Algunos con honor.
Otros, por obligación.
—¿Estás seguro de esto, Kian? —preguntó Giovanni a mi lado mientras observábamos a los líderes llegar uno a uno.
—No tengo opción —respond