Tatiana se llevó la mano a la boca, atónita.
—Dios mío…
—Estaba decidido a terminar con Isabela en cuanto volviera de Dubái. Por Celina. Porque es con ella con quien quiero estar. Pero, en medio de todo, fui a hablar con Isabela en la habitación y, cuando regresé, Celina se había ido. Sin decir una sola palabra. No responde llamadas, no contesta mensajes… Estoy desesperado.
Tatiana abrió los ojos de par en par, sin poder creer lo que escuchaba.
—Dios santo, Thor… ¿Y ahora?
—No lo sé. Salió dese