Angélica se acomodó en el sillón, absorbiendo cada palabra.
—Lo intenté, mamá. De verdad. Traté de evitarlo. Quise alejarme de ella en todos los sentidos. Pero no pude. —Los ojos de Thor brillaban de humedad—. Lo que siento por ella… es distinto. Es más fuerte. Ni siquiera sé cómo explicarlo. Es más de lo que sentí por Karina. Y eso me asusta. Porque con Karina creí que lo era todo. Pero con Celina… —negó con la cabeza, como si no cupiera en palabras—. Es como si hubiera despertado a algo que n