La madrugada estaba silenciosa, envuelta solo por el suave sonido del aire acondicionado y la respiración acompasada de Thor. Celina, acurrucada en sus brazos, sentía el calor de su cuerpo abrazarla como una manta. Dormían en cucharita, y ella se sentía protegida allí, encajada perfectamente entre sus brazos. Pero algo inesperado comenzó a incomodarla. Un deseo incontrolable, insistente, hizo que abriera los ojos de repente.
“Necesito algo dulce.”
El pensamiento llegó como una urgencia.
Con cui