Thor y Celina comenzaron a organizar algunas tareas. Ella, con su atención minuciosa, revisaba documentos, hacía sugerencias y ajustaba pequeños detalles de hojas de cálculo y reportes. Él la observaba en silencio, sonriendo de vez en cuando, visiblemente orgulloso de tenerla a su lado.
Unos minutos después, la puerta se abrió sin aviso. Un hombre alto, de expresión carismática y sonrisa amplia, entró:
— Así que era verdad… Un pajarito me contó que el poderoso Thor Miller finalmente fue domado.