Celina lo miró riendo, aunque el corazón le latía con fuerza. Estaba nerviosa por lo que vendría, por la empresa, por lo que enfrentarían de ahora en adelante… pero allí, en los brazos de él, todo parecía soportable.
El ascensor emitió un pitido, indicando que llegarían al piso en pocos segundos. Él ajustó el cuello de su camisa, dio un leve tirón a su saco y la miró con una sonrisa de lado.
— ¿Lista?
Celina respiró hondo, pasó los dedos por su cabello y respondió:
— Contigo… siempre.
Las puert