Celina miró a Thor, sorprendida por su actitud, intentando entender lo que acababa de pasar. El silencio entre ellos era espeso, denso, casi asfixiante. Thor aún la observaba con una expresión indescifrable, la mandíbula apretada y los ojos chispeando de celos mal contenidos.
— ¿Thor… te volviste loco? — dijo ella, aún tratando de asimilar el shock.
— ¿Quién es ese tipo? — repitió él, con la voz más grave, controlada, pero visiblemente irritado.
Celina respiró hondo, intentando mantener la