Celina cerró los ojos por un segundo y asintió con una pequeña sonrisa.
— Sí… solo un poco de náuseas, nada grave.
Thor la siguió observando fijamente, como si intentara ver más allá de la respuesta. Pero no insistió. Simplemente extendió la mano hacia ella.
— Vamos. Vamos a impresionar a la sucursal juntos.
Celina soltó una risita y tomó su mano, saliendo del auto con el corazón acelerado. No se trataba solo del nuevo edificio, ni de la empresa… se trataba de lo nuevo que estaba comenzando all