La enfermera la animaba con paciencia.
—Celina, puedes ponerte en cuclillas, sentarte sobre la pelota o rebotar un poco. Hay muchas formas de ayudar a que Ravi baje.
Thor, nervioso, intentó bromear para aliviar la tensión.
—Amor, rebota en esa pelota… eso se te da muy bien.
Celina abrió los ojos, incrédula, incluso en medio de una contracción.
—¡Thor! ¡Mi mamá está aquí! ¡Te voy a matar! —gimió, llevándose las manos al vientre—. Ay, ay, ay… ¡otra contracción!
Emma se tapó la boca intentando con