Celina desbloqueó la pantalla y leyó el mensaje:
«Buenos días, Celina.
Durante el día, las reuniones serán exclusivas para los accionistas hombres, así que tendrás la mañana y la tarde libres.
A las 19:00, un coche te estará esperando en la puerta del hotel para llevarte a la cena de negocios. Te estaré esperando allí.
Ah, te he dejado café en la mesa del salón.
PD: Dormir a tu lado puede convertirse en un peligroso vicio».
Celina no pudo contener la sonrisa. Era una sonrisa radiante, tonta, de