La secretaria, al percibir el clima, se apresuró a justificarse:
—Solo estábamos revisando la presentación de mañana, señora Miller.
Celina no dejó de lanzarle una mirada afilada.
—Estoy segura, querida. Gracias por avisar.
Thor entendió el recado y pidió con cortesía que la secretaria les dejara un momento a solas. Apenas la puerta se cerró, él sostuvo el rostro de Celina con ambas manos, obligándola a mirarlo a los ojos.
—Celina, no existe otra mujer en el mundo para mí. Desde que entraste en