Aquello le dolió más de lo que esperaba.
—Ava… no hables así.
—No estoy terminando contigo —respondió ella, directa— solo estoy siendo honesta. Me gustas. Pero me gustan la rutina, la claridad, la estructura. Y hoy rompiste todo eso. Y no fue la primera vez.
Gabriel apretó el volante con fuerza, en silencio durante unos segundos.
—Lo sé. Y voy a intentar mejorar. Pero también tienes que entender que los imprevistos ocurren. Estamos en un proceso de adaptación, digámoslo así. Voy a cometer mucho