Celina se detuvo frente a la ventana, mirando hacia la oscuridad.
—Yo era tímida al extremo. Un chico se fijó en mí una vez y nos comunicábamos por papelitos. Las amigas los llevaban y traían. Yo me quedaba paralizada solo de pensar en mirarlo. En mi cabeza todo me decía que fuera… pero me bloqueaba. Me sentía rara, fuera de lugar.
Volvió a mirarlo.
—En casa, a veces me sentaba en la cama y pensaba: no pertenezco a esta familia. Este hogar no es mío. Era un dolor silencioso, ¿sabes? Una duda qu