James la miró con firmeza y ternura.
—Entonces dilo. Pero en el momento justo. Hoy intentaste hablar y ella no estaba preparada. Su corazón está hecho pedazos. Necesita digerir todo esto. Llorar. Sentir rabia. Es parte del proceso. La verdad, cuando estalla como una bomba, asusta, destruye… pero también puede reconstruir.
Emma se aferró a la camisa de James en silencio, buscando consuelo donde todavía había afecto.
—¿Y si nunca me escucha? ¿Si sigue odiándome?
—Entonces vas a esperar. Un día, e