Thor y Celina se miraron. Él apretó un poco más su mano. Celina asintió, tragándose la emoción que ya amenazaba con desbordarse.
—¿Qué es, doctora? No aguanto más la ansiedad. ¡Dígame, por favor!
—Un momento, mamita… solo necesito un ángulo mejor…
Entonces la imagen se estabilizó. La médica sonrió.
—Ahí va… —dijo, ampliando la imagen—. Tenemos… ¡una niña!
Zoe soltó un gritito de emoción y empezó a grabar desde todos los ángulos.
Celina se llevó las manos a la boca, con los ojos llenos de lágrim