Emma habló entonces:
—Querida, tienes que entender algo: esto no tiene nada que ver con falta de deseo. Muchas veces es todo lo contrario. El amor y el cuidado se vuelven tan grandes que, para él, la prioridad pasa a ser tu seguridad. El miedo a equivocarse, a causarte cualquier daño, puede ser paralizante.
—Pero Emma, el médico ya nos había dado el visto bueno, yo misma se lo dije.
—Eso es racional, pero lo que él siente es emocional. Puede que, en el fondo, solo necesite un poco más de tiempo