Celina y Zoe estaban en una boutique de lujo, inmersas en un mar de telas finas y escaparates deslumbrantes. Zoe, siempre animada y sincera, recorría los pasillos con entusiasmo, ayudando a Celina a elegir algunos looks que realzaran su cuerpo, sobre todo ahora que el embarazo empezaba a traer pequeños cambios.
—Este vestido rojo te va a quedar perfecto, amiga —dijo Zoe, sosteniendo la prenda frente al cuerpo de Celina para verla mejor—. Pero aprovéchalo, porque dentro de nada tendrás que renov