Celina se apartó de la puerta del baño y apoyó sus manos temblorosas sobre la fría encimera de mármol. El reflejo en el espejo le devolvía la mirada: ojos llenos de lágrimas, labios trémulos y el maquillaje comenzando a correrse. Respiró hondo, intentando recuperar el control sobre sí misma. Estaba allí, sola… o al menos eso pensaba. Necesitaba ese instante.
De repente, la manija giró y Thor entró en el baño de mujeres, cerrando la puerta tras de sí con un clic seco y echando el pestillo. Celin