La pista de baile vibraba con luces de colores, la gente se movía al ritmo de la música animada, las carcajadas se perdían entre el ruido, las conversaciones se diluían en el bullicio. Celina estaba allí, presente, bailando junto a Gabriel, Zoe y Arthur, pero su mente estaba en otro lugar. Sus movimientos seguían el compás, pero su corazón latía a un ritmo propio, inquieto, como si anunciara que algo estaba a punto de suceder.
Entonces lo sintió. Un escalofrío recorrió su espalda como una corri