Celina dio un salto en el asiento, la boca entreabierta. Gabriel sintió la mano de ella apretar con fuerza la suya. Él la sostuvo, transmitiendo seguridad con el toque.
La voz al otro lado repitió:
—¿Aló? ¿Quién habla?
El silencio de Gabriel fue estratégico. Quería escuchar, sentir, captar el tono. Pero no hubo mucho tiempo.
Thor volvió a hablar, de manera seca:
—¿Aló? ¿Quién está hablando?
Como nadie respondía, Thor colgó abruptamente. El silencio dentro del coche solo era cortado por la respi