LA CASA.
Dejé a Pablo y a don Julio que hablaran de sus negocios, yo me disculpé y me retiré con Ponky para donde el veterinario, para que lo revisara y para poder hacerle unas preguntas acerca de sus cuidados, ellos hablaron por un buen rato, cuando estaba con el veterinario llegó uno de los meseros a indicarme que Pablo me buscaba, que, si podía ir a la mesa para almorzar, comimos algo, yo en completo silencio, pensando en todo lo que don Julio me había contado, este señor era increíble, me despedí de