LA CARTA DE HILDA A MELINA.
Dentro había una llave, se podía ver que era de una caja de seguridad de algún banco, ya en el testamento había indicado cual era la cajita que debía abrir.
En ese momento tenía el corazón acelerado, con lágrimas que corrían por mis mejillas, realmente amaba a esta mujer.
“Hola mi niña.
Si estás leyendo esto es porque ya descansé, no te sientas triste por mí, que los últimos días estuve bien, hice amigos, reí, lloré de alegrías y tuve una vida normal, la que siempre quise, al lado de personas r