ROPA DE MUJER.
Subimos a la segunda planta, Pablo abrió una puerta, donde se podía ver una cama gigante.
-Ven hermosa, recuéstate aquí, nadie te va a molestar, iré por un analgésico, recuéstate porfa, me dio un beso y salió de la habitación.
Era una habitación como el doble de grande que todo mi apartamento, inmensa, con una cama hermosa con diseños diferentes a lo que había visto y muy confortable, con unas mesitas de noche en tono negro, todo muy minimalista entre tonos negro, gris y blanco, un mueble de li