El hospital estaba envuelto en un silencio tenso, apenas roto por el murmullo de los monitores y el golpeteo de los pasos de los médicos.
Era temprano, pero todos ya estaban ahí: Lissandro, Anna, Luz, Cristian, Arthur, Michelle, Joel, Armand, Lucciano y Isabella.
La doctora se apoyó un momento en la pared, respirando hondo.
El quirófano la esperaba, y aunque su mente sabía que estaba preparada, su corazón temblaba.
Michelle lo notó; se acercó despacio y la abrazó por la espalda, rodeándola con