La mañana era gris, pero dentro del edificio de la clínica “La Pequeña Esperanza” el ambiente era eléctrico.
Los médicos se habían alineado en la sala de reuniones, los administrativos esperaban con nervios y curiosidad, y una carpeta gruesa con el logo de San Marco Holdings reposaba sobre la mesa.
Los rumores corrían como pólvora:
el nuevo dueño llegaría esa mañana.
Las puertas de vidrio se abrieron y Leandro San Marco cruzó el pasillo con paso seguro, impecablemente vestido, el traje negro re